EL MAR DE TELA
Autora: Rucena Rodríguez
El sol que mata
y la ola se va allá y la ola viene acá.
Mientras las olas mojan tus patitas.
Una ola grande se prepara imponente
Y la familia pelícano la mira con desdén,
Por más grande, ola bravucona,
Familia pelícano sobrevuela a la fanfarrona.
Cuando la ola engrandecida rompe en la orilla
No queda nada de su existencia,
Solo una espuma juguetona y moribunda
Es el vestigio de la ola vagabunda.
Gaviotita se cansa corriendo en la orilla espumeante,
Con su pasito corto apremiante,
Corriendo adentro, corriendo afuera,
Sin dejar una sola huella en la arena.
El cielo se ha puesto y un grupo de olas presuntuosas
Tratan de mostrar su último alarde.
Una lancha lucha contra ellas
a la última hora de la tarde.
La lancha se sacude, se golpea
Ahora arriba, ahora abajo,
El lanchero hábil la esquiva
Y se va hacia el poniente con desparpajo.
Ni una gaviota, ni un bañista,
Ni lancheros, ni pelícanos en el mar de Tela,
Sólo las olas se quedan solas,
luchando la noche entera.
