Un oso español
OSO NARIZ DE FRUTILLA
Rucena
Oso nariz de Frutilla, no es cualquier oso, es un oso pardo que vive
en la Rioja, no se sabe bien en qué lugar, porque Oso no ha querido revelarlo.
Hay fuertes rumores que indican que Oso nariz de Frutilla ni siquiera vive en
La Rioja, parece más bien vivir en El Pueblito, alguno de los ochenta
pobladores de El Pueblito asegura haber hablado con él, sobre todo Joaquín, hombre
tosco de campo, dice que Oso se sienta cómodo bajo una enredadera a hablar tonterías
de otros lugares lejanos y de sus raras costumbres. Incluso hubo alguien que
dijo que Joaquín bebe demasiado, que sus historias no son posibles, porque Oso nariz de Frutilla, más bien pasea por el metro de Madrid.
A Oso no le interesa
desmentir los rumores, pero los curiosos darían todo por saber si estos rumores
son verdad.
Oso camina despreocupado por
aquí y por allá, algún pariente que lo ha visitado últimamente ha dicho que Oso
ha estado muy pensativo, taciturno, con una sonrisa barbuda que solo puede
tener un oso gris probablemente enamorado, pero es posible que otra vez esas
sólo sean conjeturas.
Esta mañana Oso se ha
levantado tarde y con un aire de desgano. Probablemente se hubiera levantado
más tarde aún, pero el campanario de la Abadía Cistercience de Cañas lo ha
despertado: ¡tin tin! ¡tin tin! ¡tin tin! La misa ha terminado. Él no va a misa
los domingos, en cambio tiene una rara costumbre de comer un poco de leche
condensada, ¿de miel? ¡Ni hablar! y por
momentos le gusta tomar un poco de vino Ardanza 2011. Oso dice que es un vino
¡excelente!
Hoy se ha propuesto pasear
por La Rioja de canto a canto, porque a él le parece que es un lugar mágico que
contiene un paisaje amable, un territorio fértil y equilibrado que posee una
enorme ternura e historia en cada recodo que uno camina. Oso nariz de Frutilla
es muy feliz ahí (No le pregunten por qué) y va a pasear este domingo seis veces y media, ¡ni más ni menos! Es así
como ha armado su agenda precisa. Oso es un gran planificador, de agendas
precisas, de horarios estables de pasos bien pensados. Es por eso que ha
previsto que en la vuelta dos y media, se va a tomar una “selfie” frente al Monasterio
de San Milán de La Cogolla, cuna del castellano.
En La Rioja, como en todo el
mundo, anochece y a su noche le da
encuentro la luna, una luna que viene de otra noche anterior en otra parte del
mundo. La luna está llena, brillante, redonda. Oso se pregunta si ésta es la
misma luna que anoche brilló justamente al otro lado del mundo. Oso se sienta,
la mira y en esa luna redonda, perfecta, se dibuja una sonrisa que parece tener
el alma de niña: luna niña que lo mira, que lo abraza y cuando lo mira, sus
ojos rasgados de luna, ojos enormes, de pupilas bien negras, lo estremecen. Oso
nariz de Frutilla sonríe, nunca ha pensado en el Universo, pero esa luna
brillante le habla de él, Universo tramposo, conspirador, que le trae en el
aire noticias de otros aires.
Oso vuelve a su refugio,
camina con cierta duda, trastabilla, por su cabeza ha pasado el Metro de
Madrid, El Pueblito, el paisaje coherente y equilibrado de La Rioja, pero Oso,
gran planificador, ya tiene un nuevo plan y lo va a cumplir según lo previsto:
¡Quiere bailar su último baile! Abre su maleta, mete una botella de vino,
guarda un pedazo de luna llena de emergencia, dobla cuidadosamente un trato que ha firmado con el
Universo, con reconocimiento de firmas y rúbricas, como debe ser y uno que otro
recuerdo que siempre lo acompañará. Mira a lo alto de su cueva antes de
marcharse, hay una inscripción en latín que dice “BONUM VITAE”.
Al final nadie supo
donde vivía realmente, ni pudieron
verificar todas esas historias de países cercanos y lejanos. Eso ya no importa.
Oso nariz de Frutilla mira el Atlántico desde una venta de avión, su corazón
florece, revive, se apacigua. Siente la paz y el resguardo de su nuevo refugio.
El universo sonríe también, le gusta hacer buenos tratos y cumplirlos. Oso lo
sabe y luna también.
